CUEVA. La capa operativa de la nueva construcción.
Diseñado como software.
Igual que un programa se escribe con un lenguaje, una casa CUEVA se diseña con una gramática: una trama de 75 cm y un catálogo de piezas que encajan en ella. Cuando el proyecto se termina, ya está despiezado: cada pieza sabe dónde va antes de fabricarse.
- Proyectassobre la trama, con libertad
- El sistema lo traducea piezas, uniones y orden de montaje
- La fábrica producecada pieza con su identidad
Una gramática de piezas.
La serie J va de la J1, de 1,50 × 1,50 m, a la J10, de 7,50 × 3,00 m. Se combinan como palabras: el proyecto es libre y la pieza es siempre la misma.
Pieza a pieza.
Cada pieza se fabrica en taller, sale identificada y la grúa la deja en su sitio de la trama.
Uniones a la medida de cada obra.
Atornilladas con enlaces de acero S355 y cuatro tornillos M24 por nudo, soldadas sobre chapas embebidas o simplemente apoyadas.
Las mismas piezas. Casas distintas.
Un motor generativo trabaja como un colaborador del proyecto: a partir del programa y de las reglas de la gramática, propone opciones válidas de plantas, cuerpos y bandas sobre la misma malla. Cada opción llega con su planta y su despiece en piezas de la serie J. La decisión es del proyecto.
Construido como arquitectura.
Tres obras reales con el mismo sistema: una casa en Ávila, una promoción en Menorca y una casa entre medianeras en Madrid. Cada una, con sus fotos, sus cifras y cómo se hizo.
Esta es la pieza #406.
Una losa J8 de 6,28 × 2,25 m de Piedrahita. Su identidad va embebida desde el vertido: no se identifica en obra, llega identificada.
15 en la fábrica y 18 en la obra. La primera, el 17 de junio a las 07:25.
Lo que duró la carretera. En ese tramo no hubo lecturas, y no las inventamos.
Instalada el 18 de junio. Certificada el 19.
Cada lectura responde a cuatro preguntas: qué pieza, quién la lee, dónde y cuándo. Se certifica la colocación registrada, no el cálculo estructural.
Nadie retoca el pasado.
Cada lectura guarda la huella SHA-256 de la anterior, calculada ahora en tu navegador. Cambia una y mira qué pasa.
Cada pieza, su huella.
Las 33 lecturas de la #406 caben en una sola huella. Cada una de las 29 piezas de Piedrahita tiene la suya.
Una casa, una huella.
Las huellas se unen de dos en dos, como las piezas que viajaron juntas, hasta quedar una sola: la de la casa.
Una sola comprobación.
Si alguien cambia una lectura, la huella de la casa deja de coincidir y se ve cuál y dónde. Propietario, banco o administración comprueban la casa entera con una sola huella.
CUEVA OS
Cuatro interfaces sobre una sola verdad.
Cada lector es una neurona.
Se encuentran solas en la red local, eligen una principal y guardan la memoria en dos copias. Si una se apaga, otra toma el relevo.
Y si se va internet, la obra sigue anotando.
Cuando vuelve la red, sube lo pendiente.
Una pieza que puede volver.
La sostenibilidad no se pinta de verde: se mide en lo que una pieza recorre, cuánto dura y qué devuelve.
Recorre menos.
Se fabrica en el punto de producción de la red más cercano a la obra y llega lista para montar, sin encofrar ni verter en la parcela.
Dura más, y se sabe.
Cada pieza conserva su pasaporte: qué es, de dónde viene y qué le ha pasado. A los diez años acaba la garantía, no la memoria.
Se monta rápido, y en su sitio.
Cada pieza llega con su lugar en la trama de 75 cm y encaja a la primera, con uniones atornilladas, soldadas o apoyadas. En Piedrahita, las 29 piezas llegaron y se montaron en una sola campaña, del 16 al 19 de junio.
La casa puede cambiar.
Las uniones se sueltan: una pieza se mueve, otra se añade y la estancia crece, sin demoler.
Escenario ilustrativoSe desmonta y vuelve.
Una acera iPath apoyada sin conector metálico se levanta losa a losa, conserva su identidad y vuelve como carril bici.
Escenario ilustrativoSe repara sin demoler.
Si falla la red de debajo, se levantan solo las losas necesarias y se dejan al lado como acera auxiliar: la gente sigue pasando. Se repara, se reconecta y las mismas piezas vuelven a su sitio, con su identidad. Sin escombros, sin martillo y sin obra húmeda.
Escenario ilustrativoSeguridad activa.
Cada EPI lleva su etiqueta y es un vínculo: si alguien entra bajo la carga suspendida o le falta un EPI, salta el aviso y queda registrado.
SimulaciónEl carbono, con método.
La huella de una casa no es una cifra suelta: es la suma de lo que pasa en cada etapa de su vida. Las normas europeas la cuentan por módulos, y así la contamos nosotros.
Etapa a etapa.
- A1–A3, productoMaterias primas, su viaje a la fábrica y la fabricación de la pieza.
- A4, transporteDe la fábrica a la obra.
- A5, construcciónEl montaje: grúa, maquinaria y lo que sobra en obra.
- B, usoMantener, reparar y sustituir durante la vida del edificio.
- C, fin de vidaDesmontar, transportar y tratar lo que queda.
- D, más alláReutilizar y reciclar. Es un beneficio fuera del ciclo y se informa aparte.
Tres reglas.
- Un dato que falta no es cero.Si un módulo no tiene dato, la cuenta se queda incompleta y se dice.
- Lo que se evita después, aparte.El módulo D nunca se resta del resto.
- Cada factor, con su fuente.Cantidad por factor de emisión, y el factor citado.
Ninguna cifra de escaparate.
Cada obra se mide con sus propios datos.
Una gramática común. Seis maneras de usarla.
Es una invitación a resolver juntos los retos de la construcción, la arquitectura y las ciudades inteligentes: una sostenibilidad real, circular y digital de principio a fin. Del estudio que proyecta a la familia que vive en la casa, todos leen la misma pieza.
La red no se mira: se ocupa.
Un punto de producción en Madrid, una licencia territorial en Menorca y Barcelona en implantación. El resto del mapa está por ocupar.
Madrid, punto de producción.
Molde, identidad de pieza desde la fábrica, acopio y expedición.
Menorca, licencia territorial.
Cantera y planta de hormigón propias. Es el modelo que define el tramo territorial.
Cómo se abre un punto.
Cuatro maneras de entrar.
Cuéntanos tu casa.
Escribe como hablarías con alguien: cuántas plantas, cuántas habitaciones, dónde está la parcela y qué te gusta. Si tienes un croquis o un plano, adjúntalo y lo traducimos a la trama de 75 cm.
Un punto.
Todo lo demás.
Diseñado como software.
Construido como arquitectura.
Verificado como activo.
CUEVA. La capa operativa de la nueva construcción.